{ lunes, septiembre 25 }

Poema ciclista en dos partes con paréntesis

Después del bar,
de vino hasta las trancas,
agarras los pedales, te encaramas.

Te vuelves oscilante hacia lo tuyo
gozando el desafío despacito
de poner tu vida en riesgo porque es tuya,
y porque la de nadie más arriesgas.

(
       entre brumas mentales te preguntas
       confundida
       ¿cómo es que voy y no hago gasto...
       ¿cómo no sale humo aunque viaje...
)

Un último modelo de automóvil
—tu bici vale menos
que un rasguño en su chapa nacarada—
te arrolla de repente y ya terminas:
ruedas, amiga,
te abandonas,
te das al fin del todo en la cuneta.


Y no hay seguro que cubra los gastos
que incluyen por supuesto, qué creías,
el faro del mercedes.