{ martes, abril 22 }



8. De noche y por el aire
    hay insectos peludos,
    blanquecinas polillas,
    que con vuelo inconstante y ansiedad
    se acercan a la luz que las devora.

    Nacaradas escamas
    flotan como nieve bajo las lámparas.

{ lunes, abril 7 }



7. un grillo
    en una jardinera de diseño
    de la gran vía

    : a kilómetros del grillo siguiente
      furioso e inútil

{ miércoles, noviembre 28 }

Dos ideas sobre un regalo
(notas)


Te doy una canción y, equivocada,
me quedo así esperando, a ver si pronto
comprendes lo que espero yo de ti:
lo que yo exijo.


Te doy una canción y es como un cepo
que muerde y encadena lo más tierno
de ti, lo que yo quiero intacto y tuyo:
lo que tú eres.

{ miércoles, noviembre 21 }

Nuevos apuntes etológicos



5. Como sigue lloviendo,
    se salen las lombrices para afuera
    y aspiran por su cuerpo la alegría
    de tener piel, el aire frío
    que en la tierra encharcada les faltaba.

    Si no las pisa nadie, de la hierba
    vuelven a lo profundo luego.



6. Negros,
    hambrientos,
    los mirlos
    caen sobre el césped.
[1][2][3]

{ lunes, septiembre 24 }

Tras el turbión
(conversación junto al Ramal del Molino)

Llegó la dula grande y la gran lluvia
barrió las hazas fértiles. La acequia
quedó dañada a trozos. Los marjales
sufrieron el castigo del otoño
y torrenteras
arramblaron las lindes y los surcos.

Lo que eran hortalizas es ya broza
o sólo lodazales desgraciados.

Una mañana aciaga, sólo una,
echó por tierra muchas de cariño,
labor pausada y tajo ya por gusto.
Pues
no vive nadie ahora de estas huertas,
nadie les saca el pan de su familia
(como mucho el recreo del domingo,
la verdura que sabe a lo que debe,
o un ajuste de cuentas con la prisa).


Así,
no habrá más hambres tras el aguacero
que las que a la memoria traigan
los viejos venerables de la Zubia:
...fue por la guerra o luego,
aquél otoño loco. Y vaya invierno malo
sin trigo ni pimientos ni patatas...


Alguien que los escuche, antes que mueran.

{ martes, agosto 21 }

Nuevo apunte etológico en dos versiones

4a. Un cangrejo ermitaño,
      la coraza perdida,
      avanza hacia atrás por el tiempo,
      retrocede avanzando por la arena del miedo.

      Es corto el tiempo cuando sube,
      le parece,
      largo es en cambio cuando baja.
      Vasta es la playa.

      Piensa que sube, pobre,
      si al mirar abajo ve cosas pequeñas.
      Qué dulces las cosas pequeñas.

      Piensa que baja si tremendas
      le inundan los ojos las cosas
      como mares sin fin que aullaran.

      Atrasa su avance,
      avanza hacia atrás.
    
      Quiere
      darse
      la vuelta.



4b. Un cangrejo ermitaño,
      la coraza perdida,
      retrocede avanzando por la arena del miedo
      como el tiempo hacia atrás
      atrasando su avance
      porque avanza hacia atrás.

      Y el cangrejo ermitaño de coraza perdida
      quiere darse
      la vuelta.

{ miércoles, julio 18 }

Otra forma más de decir lo mismo, lo de siempre

El vuelo de cuchillo bailarín
que sientes en las venas es la duda,
el turbio remolino ya cantado
tantas veces, ya viejo porque cada
una que vino y vió lo supo suyo,
y porque no hubo nadie que saliera
ilesa de sus cortes, sin su marca.

El daño que te aleja de su lado,
que sólo entre sus brazos no te duele.

El daño que te parte y te unifica.

{ martes, junio 26 }

Antes de la cura

Hablando al techo blanco y a los tubos
te dijo y no lo olvidas:

                                 —Mira, Pili,
que es que es el porvenir como un ventano
en la oscura salita que es la vida
de una persona a veces.
Le faltan las cortinas, los postigos,
y entra tenue la luz y entra la bulla
de un mundo que no existe y nos distrae.

Pero acuérdate, hija, de tu abuela
cuando duela pensar hacia el futuro:
tú puedes decidir (y eso es la suerte)
si echar la vista afuera, a lo que viene,
si pierdes o no el tiempo allí asomada.

Es mucha la faena de los días, tú lo sabes,
pa andarse echando cuenta de pamplinas.