{ miércoles, abril 28 }

    Ha sintonizado esta mañana el niño puente con una frecuencia rasante, que elevaba su vuelo sobre las zonas de penumbra de este barrio. El niño ha vibrado acorde, y ha improvisado un tarareo ancestral que recordaba de otra vida. Se ha puesto críptico, el niño armónico: no se le entiende.

{ miércoles, abril 21 }

    En el vano de una puerta eléctrica y suya, el niño flor asume que la nieve se está yendo. Tiene que hacerse a la idea. Descartará los crampones y el piolet, abandonará las gafas de rejilla para la ventisca, colgará el trineo de dos patines.
    El niño gas huye o retrocede, se expande, ocupa espacios reservados a la sangre y no aclara mucho si necesita descansar ahora o puede subir otro trecho sin más. Pero se nota que no pierde pie.

{ lunes, abril 19 }

    El niño jurista ha soñado con un vértice estrechísimo, una punta de alfiler infinitamente afilada. La ha mirado con potentes microscopios y siempre ofrecía el mismo aspecto lacerante, la misma facilidad atravesadora, idéntica querencia punzante. No encontró dedales que permitieran manejarla.
    El niño jurista sabe que nunca más va a soñar este prodigio, y lo archiva con membrete, junto a diligencias y escrituras, signado y rubricado.

{ viernes, abril 16 }

    La arena del parque presume un cambio (es esponjosa por dentro si recuerda que ha llovido).
    Los columpios metálicos, que hielan las manos, a veces cortan, oxidados.
    El niño notario gestiona movimientos de tierras a escala 1:500, recuperando burbujas o tesoros sepultados aparte del tiempo.
    El niño jurista no llora pero conoce el fin de la infancia, y hoy le disgusta.