{ lunes, diciembre 22 }
Cinema Paradiso
Estoy cansado de escucharme. Me pregunto si alguien aguantaría un par de horas como espectador dentro mi cabeza. Oír de continuo este razonar permanente, estas argumentaciones sin fin, estos debates unitarios y absurdos, sobre las cosas más nimias y sobre las más importantes. Argumentos con el mismo esquema siempre, pues son del mismo autor. Razonamientos del mismo color, del mismo ritmo, todos producidos según el mismo método, en serie.
Quisiera invitar a alguien a que se sentara ahí, en la parte de atrás, y contemplara mi monólogo sin ser visto. Qué horrible aburrimiento imagino, qué insoportable discurso recargado, qué formas vacías, qué tedio.
Estoy paralizado en la butaca de un moderno cine con pretensiones. Atado, fijado como en la Caverna antigua, puedo no mirar, pero no puedo dejar de escuchar la película, la misma película desde hace mucho. Ciertamente reconozco que es posible que haya cambiado en algo, pero sus cambios son los míos y no los percibo, de modo que la proyección sigue invariante.
A veces he pagado por levantarme de la butaca. Adultero mis sentidos y puedo imaginar que me encuentro fuera del cine, que miro sus muros y que no me retienen. Pero siempre despierto amarrado a mi butaca sucia, veo el suelo lleno de maíz y cartones, comprendo que perdí lo pagado.
La diferencia es que Pessoa lo escribió primero.
Quisiera invitar a alguien a que se sentara ahí, en la parte de atrás, y contemplara mi monólogo sin ser visto. Qué horrible aburrimiento imagino, qué insoportable discurso recargado, qué formas vacías, qué tedio.
Estoy paralizado en la butaca de un moderno cine con pretensiones. Atado, fijado como en la Caverna antigua, puedo no mirar, pero no puedo dejar de escuchar la película, la misma película desde hace mucho. Ciertamente reconozco que es posible que haya cambiado en algo, pero sus cambios son los míos y no los percibo, de modo que la proyección sigue invariante.
A veces he pagado por levantarme de la butaca. Adultero mis sentidos y puedo imaginar que me encuentro fuera del cine, que miro sus muros y que no me retienen. Pero siempre despierto amarrado a mi butaca sucia, veo el suelo lleno de maíz y cartones, comprendo que perdí lo pagado.
La diferencia es que Pessoa lo escribió primero.
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{ lunes, diciembre 15 }
Se queda dormida en el autobús, y su mano cerrada contiene cinco sentimientos contrarios a la mañana que se le impone. Cuando la vibración suave y el eficaz susurro del motor rompen al fin su guardia, sus dedos se abren y cinco pesados caen, ruedan cinco balas brillantes, útiles, simbólicas.
Ya sin armas ni conciencia, dormida, su cuerpo descansa del daño que sobra y del dinero que falta, de la lista de regalos, de las puertas que harán de mesa bajo los langostinos y la sopa. Ruedan bajo su asiento cinco cilindros metálicos, cinco agrios suspiros cultivados.
Despierta; golpeada por un tipo con maletín negro, código de cierre: 0576 no tiene más remedio que recuperar lo que cayó al suelo y ahí sigue. La mano cerrada de nuevo: cinco sentimientos adversos, cinco estiletes amargos, cinco balas de fusil que no matan a nadie pero duelen en la mano a quien las lleva.
Ya sin armas ni conciencia, dormida, su cuerpo descansa del daño que sobra y del dinero que falta, de la lista de regalos, de las puertas que harán de mesa bajo los langostinos y la sopa. Ruedan bajo su asiento cinco cilindros metálicos, cinco agrios suspiros cultivados.
Despierta; golpeada por un tipo con maletín negro, código de cierre: 0576 no tiene más remedio que recuperar lo que cayó al suelo y ahí sigue. La mano cerrada de nuevo: cinco sentimientos adversos, cinco estiletes amargos, cinco balas de fusil que no matan a nadie pero duelen en la mano a quien las lleva.
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{ lunes, diciembre 8 }
Altitud
Subo a la montaña para no ver el mundo. Miro allí y no veo marcas, comerciales, navidades. No me cobran por mirar, por subir, por bajar. Ser feliz me sale gratis, y en el precio van incluídos los amigos, las pendientes, los autillos y las nubes. Nadie me vigila, me siento donde quiero y como quiero sentirme.
Subo a la montaña a respirar.
Subo a la montaña a respirar.
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