{ jueves, octubre 30 }

Bonga, Angola 72

    Ayer recibí un pequeño paquete por correo proveniente de Irlanda del Norte. Era un disco, regalo de mi amigo Umba, el genial encantador de serpientes. Un disco denso, impenetrable de sentimientos. El fado, la música angoleña más negra, la tristeza del exilio y la lucha por la independencia: así resume Umba lo que contiene este disco del cantante Bonga.
    La historia de Bonga Kwenda es algo curiosa. Su nombre real fue Barceló de Carvalho, y nació en 1942, en los tiempos en que Angola era una colonia portuguesa. En aquellos días, todas las libertades estaban absolutamente limitadas para los angoleños, incluyendo la libertad de movimiento y el acceder a la nacionalidad portuguesa. Bonga saltó a la fama por primera vez cuando compitió en los 400m y obtuvo una plusmarca mundial que permaneció imbatida durante 10 años. Gracias a su condición de deportista, pudo salir de Angola con cierta frecuencia, lo que aprovechó para pasar mensajes entre los disidentes en el exilio y la gente que luchaba por la independencia desde dentro de Angola. En aquella época fue fichado por el equipo de fútbol Benfica, con el que jugó en primera divisi�n.
    Cuando las autoridades portuguesas (de Salazar, nada menos) descubrieron que Bonga era Carvalho, fue expulsado del país, y se exilió a Amsterdam y otras ciudades europeas, donde inició su carrera musical y siguió luchando en favor de la independencia de N'Gola o Angola. En el disco Angola 72 se lee esta historia en forma de música. Es un disco realmente conmovedor.

{ lunes, octubre 27 }

Hilvanes

    En cada libro que leo encuentro retales preciosos de los paños más bonitos, más sobrecogedores, más ilustrativos. El criterio es mío, intransferible, porque esos retales van constituyendo el camino por el que discurro desde el punto donde me dejaron con las manos vacías hasta aquí. No tengo las manos llenas, ni mucho menos, aunque cada uno de los libros que leí me las manchó un poco.
    Con mi nuevo costurero voy a hilvanar mis retales para no perderlos. Si a alguien le sirven, y puede hacer con ellos un abrigo, será un placer para mí.

{ jueves, octubre 16 }

Un punto en el pasado

    En un vetusto libro de registro de una parroquia perdida en la Sierra de Segura encontr� la siguiente entrada, que transcribo literalmente.

    Mar�a Catalina de la Presentaci�n
    Gratis.
    En la villa de Hornos a veinte y dos d�as del mes de Nbre de mil ochocientos y un a�os; yo, D. Josef Ordiales, cura propio de esta Parroquia vautic� solegnemente sub condicione una ni�a que apareci� en esta villa en la noche del d�a veinte de ocho mes a la puerta de una casa de un vecino, mas inmediata a la Yglesia � quien puse por nombre Mar�a Catalina de la Presentaci�n; Fueron sus padrinos el Sor Miguel de Flores, alcalde [...ilegible...] por S.M. de esta villa y Catalina Blanco su muger; Advert�les el parentesco espiritual y dem�s obligaciones; y para que conste lo firm� dicho d�a, mes y a�o=
Josef Ordiales
[r�brica]


    �Qui�n fue Mar�a Catalina de Flores Blanco? �Por qu� la abandonaron en casa del alcalde de Hornos? �Qu� cara puso la mujer del alcalde cuando comprendi� que aquella ni�a iba a criarla ella? �Hubo una reuni�n de vecinos en la plaza de la Iglesia, para resolver tan inc�modo e ins�lito suceso? �Supo Mar�a Catalina alguna vez en su vida las extra�as condiciones en que se celebr� su bautismo? �Queda alguien en este mundo que conozca la historia de Mar�a Catalina? �Quedan descendientes suyos en Hornos, en Segura, en Cuba o en Chile?
    Ojal� pudiera revivir la historia de su novela.

{ martes, octubre 14 }

  Esta ma�ana no llegu� a la biblioteca... Me entretuve cambiando de vida: pas� por todas las tiendas hasta encontrar la que m�s me gustaba. Era as�, justo como te la est�s imaginando: sencillamente perfecta. Pero claro, esa me sal�a muy cara, y no pod�a pagarla.
  As� que me busqu� otra m�s asequible, y la encontr� en el escaparate de al lado, un poco escondida, con alguna arruga que otra. �sa es la que voy a quedarme, porque me sienta bien y siempre podr�a modificarla, meterle de aqu� y sacarle de all� e ir como a m� me gusta...
  Esta tarde me la he puesto por primera vez: ya no me cuelgan los jirones, no me sobra de mangas y cuando me he mirado al espejo se me han saltado dos l�grimas: las dos �ltimas.

{ viernes, octubre 10 }

Las nueve

    Le arreglo el pelo a la ma�ana y la mando a la escuela. �Qu� alivio!